Blog Vision 07

Esa mañana de diciembre en Mérida, amanecí desarmonizada. La noche anterior había tenido una discusión con una de mis hijas, por lo que estoy convencida de que yo misma me provoqué la caída. Bastó un resbalón al bajar las escaleras, para lastimarme un ligamento de la rodilla –nada serio, pero el doctor me avisó que tardaría seis semanas en reponerme–, razón por la que he tenido una órtesis por el día y una fija durante la noche durante un mes; una chulada.

Todos los cambios son difíciles porque requieren un esfuerzo, un pequeño dolor. Pero la elección está entre este pequeño dolor o el gran dolor de seguir presos de nuestros errores, bloqueos y sufrimiento, y repetirlos a perpetuidad.

La felicidad es en sí misma curativa. La felicidad sin ataduras o dependencias externas (el "desapego", según el budismo) produce una sensación liberadora y de enorme poder y control sobre la propia vida y la salud. Y la experiencia espiritual, a menudo, te ofrece el atajo directo.